Los nuevos magnates de la corrupción. La brecha entre ricos y pobres se acentúa en China; el 95% de los millonarios son hijos de funcionarios del régimen

Zang Shang

En años recientes, muchos eruditos y figuras públicas en China continental han urgido al Partido Comunista Chino (PCCh) a cumplir sus promesas de implementar campañas efectivas anti-corrupción, las cuales incluían políticas como dar a conocer públicamente las propiedades de los funcionarios y de sus familiares.

Sin embargo, estas propuestas lanzadas en el Congreso Popular y en el Comité de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo Chino (CPCPC) fueron rechazadas de plano. Ni el gobierno central ni los gobiernos locales están dispuestos a publicar las pertenencias de los funcionarios. Según un informe de un medio de prensa chino, el 97% están en contra de esta medida.

Un líder de la Provincia de Xianjiang tomó la delantera al desclasificar sus propias pertenencias en respuesta a los llamamientos de la campaña anti-corrupción, pero luego sus superiores lo obligaron a dejar su puesto por “demagogo”. Algunos funcionarios se limitaron a argumentar que su estado financiero es “privado”, mientras que otros más audaces desafiaron al público general a publicar sus propiedades primero. Algunos funcionarios de Beijing se oponen a la propuesta alegando que “la estabilidad sobrepasa todo lo demás”, lo cual sugiere que transparentar la condición propietaria real de las autoridades del régimen podría desestabilizar a la sociedad.

Las respuestas oficiales no son para nada sorprendentes. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del PCCh; esto representa más del 95%. En China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó el nivel más amplio. El ingreso que recibe el décimo mejor acomodado de la población es 12 veces mayor que aquél del décimo más pobre, lo cual es más del doble que la inequidad en ingresos que existía el año 2000. Los hijos de oficiales de altos rangos, las esposas e incluso las amantes comenzaron a acumular riqueza en los años `90 a través de inversiones en el mercado financiero y en el mercado inmobiliario.

En la “sociedad de mercado socialista con características chinas”, los magnates surgen comerciando poder político. En otras palabras, el típico magnate chino es un producto del poder monopolizado transable.

La renombrada economista china He Qinlian, quien reside en los Estados Unidos, señaló que “el mercado inmobiliario es ‘la punta de lanza’ de la economía china. Mientras apuntala la mitad de las finanzas locales, ha privado aproximadamente a 78 millones de campesinos de sus tierras a través de la expropiación estatal”. Al mismo tiempo, observó que el régimen chino se ha vuelto “un grupo político con intereses egoístas”. La propuesta de este grupo político no es gobernar el país, sino intercambiar poder político por riqueza, y luego utilizar esta riqueza para mantener el poder político. Cuando se entiende esto, deja de sorprender ver decenas de miles de universitarios graduados compitiendo por puestos de “sirvientes civiles”.

En muchas áreas de China, ciertos cargos oficiales son vendidos descaradamente, al igual que cierto número de cargos como jefes de buró en el nivel de condado, o un número de cargos de liderazgo del buró de seguridad, etc. Algunos departamentos más altos están más cubiertos; usualmente amasan su fortuna a través de medios indirectos. Por ejemplo, ayudar a los hijos y parientes de los superiores a enriquecerse más puede alcanzar el efecto deseado. En China continental, mientras uno tenga poder, se puede obtener dinero, sexo e incluso controlar la vida de otros. Los casos de Deng Yujiao, la camarera que apuñaló hasta la muerte a un oficial local luego de que éste la asaltara sexualmente (encubierto por las autoridades), y el caso de Shishou, en que 70.000 personas no pudieron evitar la cremación del cuerpo de un gerente de hotel –presunta víctima de la corrupción oficial-, y muchos más casos de demoliciones forzadas y disputas por terrenos, son todos ejemplos de esto.

Las empresas extrajeras se han vuelto rápidamente parte de este sistema corrupto. Hijos, esposas y amantes de cuadros de varios niveles pueden ingresar a empresas fundadas en el exterior sin tener en consideración sus conocimientos o habilidades, y toman cargos directivos, gerenciales y presidenciales. Son básicamente ociosos bien pagados.

Compañías en Hong Kong y Taiwán normalmente no utilizan caminos indirectos para favorecer a oficiales de China Continental, a quienes proveen cuentas en bancos extranjeros. Para corporaciones comerciales, este método de favoritismo es simple y conveniente, y facilita el control de los costos.

Tal como ocurrió con la ya estallada burbuja especulativa de valores inmobiliarios, la corrupción en China sigue su proceso de aumento sin freno, codo a codo con la tensión y los estallidos sociales, que parecen no afectarla. Entendiendo que la famosa “estabilidad social” y “sociedad armónica” de la que habla el partido apuntan en realidad a la estabilidad del partido mismo, ¿por qué la corrupción es todavía tan protegida? Es que la corrupción de los altos mandos en China no solo es masiva y sistemática, sino que es actualmente la principal causa de sustento del régimen del Partido Comunista. Los anuncios y más anuncios de campañas gubernamentales “anti corrupción” y su inocuo resultado se explican precisamente en este dilema.

Comentarios
Añadir nuevo
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI