El obispo auxiliar de los fascistas

*ARTURO DEL VILLAR

EL secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Valladolid, Luis J. Argüello, presenta tres ponencias en las 7 Jornadas de Pastoral organizadas por la Archidiócesis de Toledo los días 12 y 13 de enero. En la primera se ha referido a un tema de actualidad, la prevista exhumación de la momia del dictadorísimo de la basílica que se hizo construir en Cuelgamuros para mantener su preeminencia después de muerto. Y se declaró contrario al traslado a otro sitio para evitar que “fuera una ocasión de abrir de nuevo la herida de las dos españas”, cerrada en su opinión porque “en la transición se vivió una reconciliación, ya que hubo amnistía para todos”. Así el obispo se posiciona como auxiliar de los fascistas que organizaron y ganaron la guerra contra el pueblo español.

 

La herida no se puede abrir de nuevo porque nunca se cerró, y la Iglesia catolicorromana se encarga de recordarlo con su actitud trabucaire. Las dos españas fueron enfrentadas para servir de tema a las cartas pastorales de los obispos, y están mencionadas en la vergonzosa Carta colectiva del Episcopado español firmada en 1 de julio de 1937 para convocar a sus fieles de todo el mundo a una cruzada en favor de los militares sublevados contra la República. Ellos se colocaron abiertamente a favor de la España rebelde, y fueron beligerantes no sólo con sus palabras y oraciones, sino principalmente con el dinero recaudado en sus templos en todo el mundo para comprar armas con las que matar a los españoles leales.

Las dos españas aparecen enfrentadas en las homilías clericales durante la guerra, para ensalzar a la sublevada. Valga un solo ejemplo, proporcionado por la actitud del entonces obispo de Salamanca, Enrique Pla y Deniel, quien cedió su palacio al jefe de la rebelión para que se instalase en él con su Estado Mayor; este trabucaire mayor publicó el 30 de setiembre de 1936 una carta pastoral titulada “Las dos ciudades”, hizo propaganda de la suya, y se vio recompensado en 1941 al ser designado arzobispo de Toledo por el dictadorísimo, en virtud del derecho de presentación de obispos al Vaticano que tenían los reyes españoles y él se apropió, con el beneplácito del papa.

NI AMNISTÍA NI PRESCRIPCIÓN

Fue un genocidio la sistemática aniquilación de las personas que no se sublevaron, en todos los lugares que iban siendo tomados por los rebeldes. La mayor parte de las veces sin juicio, otras en los llamados juicios sumarísimos con sentencia obligada de muerte, los vencedores llevaron a cabo una limpieza ideológica total, siempre con el apoyo de los clérigos. Las matanzas de los llamados “rojos” estremecieron a los corresponsales de Prensa extranjeros que no estaban al servicio de los fascistas. .
El obispo auxiliar Argüello dice que durante la transición hubo amnistía para todos. Al parecer ignora, o lo sabe pero finge desconocerlo, que los delitos de lesa humanidad y de genocidio no prescriben, debido a su gravedad, de manera que no pueden ser amnistiados. Así lo reconocen los artículos 131 punto 3 y 133 punto 2 del vigente Código penal español, en vigor desde el 24 de mayo de 1996. Siguiendo la doctrina aceptada por los tribunales internacionales de Justicia y por la Organización de las Naciones Unidas, el artículo 131:3 señala:

Los delitos de lesa humanidad y de genocidio y los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, salvo los castigados en el artículo 614, no prescribirán en ningún caso.

En consecuencia, los crímenes contra el pueblo español cometidos por los militares sublevados contra la República y sus cooperadores deben ser denunciados y castigados penalmente si sus autores viven todavía, o ser recordados como ejemplo de la barbarie fascista, sin que ninguna amnistía los ampare. El dictadorísimo y los exgenerales que secundaban su cruzada anunciaron repetidas veces que pretendían exterminar a los españoles fieles a la República y a los milicianos enrolados en el Ejército leal. Son, por lo tanto, genocidas, despreciados en los días de su victoria por las naciones democráticas, aunque la guerra iniciada en Europa cinco meses después de su triunfo los protegió, debido al valor estratégico de la península.
No hay amnistía posible para quienes asesinaron a un millón de españoles  durante la guerra y la posguerra por no compartir sus ideas. El dictadorísimo es sin duda el mayor asesino, pero también lo son cuantos le juraron lealtad a su persona y fidelidad a sus leyes genocidas. Todavía está pendiente de aplicarse la Justicia contra los rebeldes y sus cómplices, entre los que ocupan lugar de honor los clérigos. No olvidaremos nunca.


*PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
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fanquistas siempre   |2019-01-13 22:27:45
fue abyecta la alianza golpistas iglesia católica en contra del pueblo español
y que todavía está vigente y patente
fanquistas siempre   |2019-01-13 22:27:47
fue abyecta la alianza golpistas iglesia católica en contra del pueblo español
y que todavía está vigente y patente
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