Cómo oculta la historia la Casa Irreal

Arturo del Villar

CONFIESO ser un atentísimo seguidor de las andanzas de la familia irreal, que tan buenos ratos nos hace pasar, por lo que consulto todos los días la página web de la llamada Casa de Su Majestad el Rey, que no es una casa, sino un palacio inmenso: como que toda España es suya. Sin em-bargo, hasta hoy no se me había ocurrido entrar en el apartado “La Monar-quía en la historia de España”, y he comprobado que es una desvergonzada exaltación de los sucesivos reyes padecidos por este desdichado país.

Está ilustrado con un mapa de 1631 titulado Regnorum Hispaniae nova descriptio, que comprende toda la península, porque entonces reinaba sobre toda la superficie el estúpido Felipe IV de España, aunque el gobierno lo llevaba el todopoderoso conde duque de Olivares, mientras el rey se dedi-caba a estuprar doncellas, incluidas novicias, y a cazar, los grandes trabajos habituales de los monarcas. El mapa dejó de ser cierto nueve años después, ya que en diciembre de 1640 Portugal se independizó del reino de España, mientras lo intentaba también Cataluña desde el Corpus de Sangre de junio en ese mismo año. Nadie quiere a los monarcas españoles, como es lógico.

La relación de la Casa Irreal menciona únicamente a los reyes, los únicos que han configurado la historia de España, según los escribas reales, siem-pre despistados. Según esa historia no han existido ni Quevedo, ni Veláz-quez, ni Churriguera, ni Isaac Peral, toda la historia la han hecho los reyes. En su parte mala es verdad, porque no hemos tenido ni uno bueno.

LA HISTORIETA DE ESPAÑA

Pero después de leer este capítulo de “La Monarquía en la historia de Es-paña” me veo obligado a reclamar a la Casa Irreal que no siga engañándo-nos. Pongo un ejemplo: el abominable reinado de Isabel II de Borbón está descrito con las frases más encomiásticas, como si la gordísima y golfísima soberana hubiera hecho algo más que fornicar con sus innumerables aman-tes y amasar una gran fortuna, la dos ocupaciones favoritas de la borboni-dad, de herencia asegurada:

Al mismo tiempo, durante el reinado de Isabel II, España experimentó cam-bios de gran trascendencia económica, política y social, al establecer sistemas monetario, hacendístico e institucional propicios a fomentar un proceso de in-dustrialización fundado en los grandes cambios en los transportes (especial-mente el ferrocarril) y en las comunicaciones, y con una legislación que favo-reció la creatividad y las iniciativas empresariales.

El período de la Restauración iniciado en 1875 con Alfonso XII acabó en 1931 con la proclamación de la II República y el final del reinado de Alfonso XIII.

De modo que el período dominado por la reina más desvergonzada e im-púdica de la historia de España fue modélico, porque impulsó al país hasta convertirlo en una potencia económica: no dice que los negocios con los ferrocarriles beneficiaron a la reina madre, otra bribona despendolada, Ma-ría Cristina de Borbón, calificada por el periódico El Guirigay de “prostitu-ta de alta clase” antes de su cierre gubernativo, y su segundo esposo secreto Fernando Muñoz, a los que tuvo que expulsar del reino el general Espartero por su comportamiento canallesco en todos los aspectos.

Ni una palabra dice el escriba sobre cómo terminó ese reinado de Isabe-lona, cortado por la Gloriosa Revolución del 18 de setiembre de 1868, ni del reinado de Amadeo I de Saboya, ni de la Republica proclamada en 1873 hasta que la interrumpió el golpe de Estado de un general traidor a la República, a España y a su palabra. Salta ese período trascendental en la historia de España hasta la restauración en 1875, que los lectores desinfor-mados no podrán entender: se preguntarán qué se restauraba si a Isabelona la sucedió su hijo adulterino Alfonso, apodado El Puigmoltejo, por los ape-llidos de su padre natural. El escriba no explica los motivos de que fuera necesaria una restauración de la monarquía. ¡Qué dinastía!

Eso no es una historia, es una historieta. Pero es lo que le corresponde a este reinado en el que todo es falso. Avergüenza ser vasallo de su majestad el rey católico Felipe VI. Yo prefiero ser portugués, y poder elegir al jefe del Estado, no tener que aceptar al impuesto por un militar traidor. Los por-tugueses tuvieron la suerte de independizarse de España hace ya 379 años, por lo que se libraron de sufrir la dinastía borbónica. Grândola, vila more-na, terra da fraternidade, o povo é quem mais ordena dentro de ti, ó cidade. ¿Nadie canta en España? No, que aquí hay jueces servilones y condenan.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
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de todos el peor   |2019-10-08 14:07:49
Francisco Franco, creador de un reino y de una nueva dinastía borbónica, muy
semejante a la que vino de Francia
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