AGENDA DE LA NUEVA NORMALIDAD: 26 DE JULIO: V

Félix Barroso Gutiérrez

Agoniza julio y, hace un puñado de lunas, todavía continuaban las faenas de la trilla en el ejido comunal: gran campo a las afueras del pueblo, propiedad de todos los vecinos (no de los propios del Ayuntamiento ni del Estado) y donde, tras la partición simbólica el día de San Pedro (29 de junio), los vecinos que no tenían era para trillar en las cercanías del pueblo, recibían la correspondiente “suerti “para colocar sus hacinas y extender su parva.

En San Pedro se “partía el legíu” y, en San Juan, se partía el cuarto de la dehesa (la “nuestra jesa”, que decían los paisanos, y razón no les faltaba) que tocaba sembrarse en cada año.  No marraban los “partióris” del ejido y de la dehesa: labriegos con mucha experiencia sobre su cerviz.  Con atinada mano, cuadriculaban el terreno y los lotes se entregaban con auténtica equidad y justicia distributiva.

Años de la pubertad, adolescencia y casi agarrando la primera juventud.  Vueltas y más vueltas en torno a la parva.  Sentados sobre un rústico tajo que hacía equilibrios sobre el viejo trillo.  A veces, la somnolencia te asaltaba y las caballerías se salían fuera del redondel.  El rechinar de los guijos sobre el duro suelo te alertaba y había que reconducir las bestias al mullido lecho de pajas.  El barril panzudo y de una sola boca, a la sombra de la hacina.

Padres y abuelos “canteandu la palva con la jorca de jierru”, a fin de evitar apelmazamientos de la paja y facilitar la trilla.  Al caer el sol, un gran suspiro: se paraba la faena, se desenganchaban las bestias, se las llevaba a abrevar a la cercana “Laguna del legíu” y, luego, todos nos arrimábamos en torno a la cazuela o el cuenco con la “ensalá de los trillaóris”, la chacina y el “quesu picosu” (queso de cabra en aceite).  Según íbamos llenando el estómago, nos entreteníamos en diversos y tradicionales juegos sobre las pajas de la parva y, cuando ya asomaba el “luceru del escurecel” (planeta Venus, que también se ve a primeras horas de la mañana y que los campesinos conocen como el “matagañánih”), nos íbamos a socializar con nuestros iguales por calles y plazuelas del pueblo, metidos de lleno en otro sinfín de arcaicos juegos agropastoriles, a los que la falsa modernidad arrastró con su imperioso desafuero.

Algo de recena y, manta al hombro, a vigilar y a dormir sobre la parva.  Cara al cielo, observando el inmenso firmamento cuajado de estrellas, a las que conocíamos por sus nombres locales.  De vez en vez, cruzaba un cometa con su cola de fuego y algunos mayores se santiguaban (nunca fueron tales cuerpos celestes portadores de cosas buenas).  Los ruidos de la noche, siempre misteriosos y extraños, nos hacían esconder la cabeza bajo la manta.  Con los primeros rayos del sol, había que bostezar y desperezarse.  Se aprovechaba la fresca para el riego de los huertos.  Cada cual, en sus caballerías, se abría como una granada y desaparecía por callejas y caminos.

Algún que otro año, ciertos días de la trilla, con mis doce o trece agostos, dormí en la parva de unos primos de mis padres: dos hermanos solterones que trillaban en su era del paraje de “Loh Jornálih”.  Alejandro y Marcial Barroso Caletrío eran paisanos duros, recios y curtidos, pegados a la tierra.  Por la noche, colocaban los cepos en las manchas de matorral cercanas, por si caía alguna zorra u otro depredador.  Eran años en que se pagaban muy bien las pieles.

Recuerdo el peral de ricas peras que estaba junto a la noria, en la era de la trilla.  Una noche se desató la tormenta y tuvimos que salir corriendo con la manta y refugiarnos en una rústica caseta.  Pero se cumplió el refrán: “en juliu, la troná muchu ehpanta, peru, al ratu, ehcampa”.  Eran otros tiempos: mayor solidaridad, mayor apoyo mutuo, mayor fraternidad campesina y sin la terrible sociedad de consumo generada por el capitalismo, la bastarda globalización y el individualista neoliberalismo: cosmovisiones e ideologías propias de los que solo ven al mundo por su conjuntivítico ojo derecho.

Sigue el coronavirus atacando no solo a traición y con alevosía, porque muchos brotes y contagios provienen de la inconsecuencia de gente que, en aeropuertos, fiestas familiares, encuentros deportivos y ocio nocturno, se enfrentan al mal bicho a cara descubierta, como si con tales individuos no fuera la cosa y se creyeran inmortales.  Algunas zonas ya han retrocedido a fases propias del confinamiento, y habrá que tocar madera porque no nos llegue a otras donde, hasta la fecha, estábamos a salvo.

Y mientras los virus galopan, la presidenta de la comunidad madrileña, siempre patética, dolorosa y melodramática, Isabel Ayuso, contratando a curas (uno por cada 100 camas), para “garantizar la asistencia religiosa en los hospitales”.  Así, el hospital de La Paz contará con ocho capellanías.  Un Estado Aconfesional no puede permitir que se vuelva otra vez al nacionalcatolicismo.  Más vale que los millones de euros que se va a gastar esa comunidad, ahormada por la derecha gracias al masoquismo de los madrileños, en representantes del DOGMA, lo invierta en representantes de la CIENCIA, como son los sanitarios y la investigación médica.

Los reyes de España, como los de los cuentos maravillosos que nos contaban nuestras abuelas al amor de la lumbre, continúan con sus cuentos chinos por los pueblos de España, degustando selectas viandas y siendo alentados, tras bastidores, por esas hembras pesoístas de rompe y rasga, tal que las ministras Margarita Robles (donde hay capitán no manda marinero) o Carmen Calvo, que, con cara de circunspectas o mala leche, advierten que la Monarquía no está en juego ni habrá un referéndum sobre la  misma.  Claro, como ya quedaron escarmentadas con la encuesta que hizo el CIS en 2005, donde la borbónica corona no lograba ni un raspado aprobado, pues a seguir viviendo del momio.  En aquella consulta, todavía se desconocían las andanzas de Urdangarín y la infanta Cristian, su queridísima esposa.

Y las televisiones haciéndole la rosca a tan antidemocrática y retrógrada institución, pues no sacan ni una sola imagen de las manifestaciones y protestas contra los ciudadanos Felipe y Leticia.  Y ese “artista” tan esperpéntico, tan ridículo y tan desatinado, como es Paco Marhuenda García, director del periódico ultraderechista “La Razón”, haciendo una más que numantina defensa del exrey “Sin Mérito” allí donde se le presenta la ocasión.
Por otro lado, hemos sabido que el Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 12.000 euros a Hermann Tertsch, eurodiputado de VOX, por vulnerar el honor de Manuel Iglesias Ramírez, abuelo de Pablo Iglesias Turrión, de la formación política Podemos, por llamarle “criminal” y lanzarle otra serie de andanadas insidiosas, pisoteando su dignidad.  Este ultraderechista (de casta le viene al galgo para que sea rabilargo) también ha sido condenado a pagar las costas judiciales.  No es la primera vez que se tiene que rascar los bolsillos para hacer frente a su boca, por la que solo salen sapos, culebras, injurias y calumnias.  Basta con repasar las hemerotecas.

Por nuestra tierra de bellotas dulces y amargas, en donde criminalizan a los ecologistas por defender nuestros ecosistemas (el caso “Isla Valdecañas” sigue coleando) y, a la vez, siguen haciendo la vista gorda ante las construcciones ilegales en nuestros medios rurales (mucho caciqueo y compadreo), acaba de aprobarse, en la Asamblea de Extremadura, la “Agenda para la reconstrucción”.

En honor a la verdad, tan solo Irene de Miguel, diputada por Podemos, ha sido la única que ha defendido un mayor peso para el sector público, mayor atención a los jóvenes, cese de privatizaciones, dignificación para los trabajadores, un sistema fiscal para que paguen más los que más tienen, eliminación de los privilegios de los políticos (entre ellos, los asignados a los expresidentes de la Junta) y una necesaria, rotunda y solidaria atención hacia los pequeños pueblos.  La derecha (PP/Ciudadanos), como de costumbre: rescate de empresas, impuestos cero para pymes y autónomos, autoría para saber los muertos de la pandemia, defensa de los contaminantes y antiecológicos proyectos mineros (litio y otros), menos presión fiscal y supervisión política, abolición de zonas “Zepa”, etc., etc., etc.

O sea, mercantilismo y neoliberalismo puros, terrorismo ambiental y otros postulados que parecen calcados de las politiquerías de Donald Trump.  Y Guillermo Fernández Vara, nuestro estimado “bellotari “, sacándose de la manga aquello de celebrar verbenas en los pueblos de menos de 5000 habitantes, pero sin “baile social” y todo el mundo con mascarilla y gel hidroalcohólico en el bolsillo.  Naturalmente, tal propuesta ha suscitado las correspondientes carcajadas.  La Real Academia de la Lengua define al término verbena de la siguiente manera: “Fiesta popular con baile que se celebra por la noche, al aire libre, y, normalmente, con motivo de alguna festividad”.  Si no hay baile, ¿a qué demonios llaman verbena…?

Aquí paramos y nos vamos al encuentro con nuestros poetas.  Puesto que algunos han comentado sobre su interés en los poemas en LENGUA ESTREMEÑA (con “S” aspirada), os traemos otros románticos versos del poeta al que le esperan altas cimas literarias: Ismael Carmona García:


Estruyan tolas oras el relós
pa sel yo el Cronu hampanti los tus momentus.
No es custión ni dela tierra
ni de quitarras aguzás,
siquiera dela bioluminiscencia
que los tus párpagus incultan,
porque’l coraçón está faltu delas razonis
adequás p’apescal estas palabras.

(“Al nombri duna nochi veranu”.  Poemario: “Pan i Verea”).

Entre las telarañas de la niebla, mano a mano con el que mueve con desenvoltura su florete y ensarta rítmicamente sus versos en Estremeñu, surge nuestro poeta, cargando a cuesta con el fardo de uno de sus acostumbrados sonetos:
YO

¿Acaso te remuerde la conciencia
porque adrede tu mente me ignoraba
y con delectación ella tentaba
hasta dónde llegaba mi paciencia?

¿Esperabas que yo pidiera audiencia
y fluyera de mis labios la baba
porque, tal vez, te creías reina de Saba
y tenía que hacerte reverencia?

También tengo mi orgullo, compañera,
aunque lo amanse amor que yo te tengo.
Puede que mientras viva yo te quiera,

y aún después de muerto.  Al guión me atengo.
Mi corazón me guía.  Quedo a la espera.
Mas seré yo, y polvo sea, del cual vengo.

(Del poemario “El Mal Azul!)

Comentarios
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Jurdana   |2020-07-27 19:40:30
Mu bien Ti Feli pol trael al señol Ismael con los sus versus de nuevu a esta
página; esti señor se lo trabaja peru que mu bien, ya me gustaría a mí
dominal el estremeñu cumu lo jadi él, se nota que lo lleva en la sangri,
teníamus que nombrarlu presidenti de la Junta de Estremaura y quital al
Fernandi Vara, el que ahoga mos sali con las verbenas sin baili, pues ¿ándi se
ha vistu que en algún puebru se celebrin verbenas sin baili?, pa dicil bobás
algunus se portan solus.
Carnitoro   |2020-07-27 19:43:39
Esto ya está pasando de castaño a oscuro. O los madrileños son tontos pelaos
y aguantan todo lo lo que echen o sino no se entiende que aguanten a una señora
que se dedica a contratar curas para llevarlos a los hospitales, en vez de
investir todos esos millones de esos contratos en médicos y en dignificar la
Sanidad Pública de esa Comunidad, que la han dejado para el arrastre. Si yo
fuera madrileño, me sentiría asqueado con esos dirigentes que llevan el mando
en tal Comjnidad, toda una escandalosa vergüenza.
Salustio   |2020-07-27 19:49:02
A los madrileños, que madrileños puros habrá muy pocos, pues la mayoría son
extremeños, andaluces, castellanos... que un día tuvieron que hacer las
maletas e irse a buscar la gandalla donde estaban las fábricas, pero, bueno,
hoy ya son todos madrileños, les tienen que haber rayao la materia gris del
cerebro, pues no se entiende que una ciudad tan emblemática, que resistió al
fascismo tres largos años, ahora esté en manos de esos fachas que, en el
fondo, les gustaría ser los que cercaron a Madrid durante tantos meses sin
lograr que se rindiese. Hay cosas imposibles de creer, y seguro que vuelve a
ganar otra vez la Ayuso en las próximas elecciones. Quien dijo que los
españoles tenían un punto de masocas no iba equivocado, que también gritaron
"Vivan las caenas" cuando el felón Fernando VII, un traidor de tomo y
lomo, regresó a la corte de Madrid, después de haberse pegado la gran vida en
Parí...
Cruceña   |2020-07-27 19:52:27
Estoy hasta los mismísimos de aguantar los esperpentos en los platós
televisivos del Paco Marhuenda y otros monárquicos que, con toda la
desfachatez del mundo, claman a gritos que la mayoría de los españoles son
monárquicos y, luego, cuando se les pide que se sumen a los que están pidiendo
un referéndum sobre la monarquía, dicen que en este país no hace falta
referéndum ninguno; son cínicos e hipócritas y al igual que todos los que
defienden la monarquía, quitando a los batallones de ignorantes, son porque
tienen muchos intereses creados y ven en la monarquía a sus valedores.
Argantonio   |2020-07-27 19:56:44
Multas más gordas tenían que ponerle a esos señores de la ultraderecha, hasta
que no les quede ni gorda en los bolsillos. Han entrado como elefantes en una
cacharrería y piensan que España es suya y pueden hacer lo que les dé la
gana, todos ellos no creen en la democracia pero bien que se aprovechan de ella
par atiborrarse los bolsillos con sus buenas nóminas y privilegios, porque
muchos de ellos no han dado un palo al agua en su vida y solo saben que vivir de
la política, empezando por el Abascal, que viene a ser como el macho de la
piara.
Rioverde   |2020-07-27 20:00:44
Cuánto recuerdo aquellos tiempos que nos ha avivado la memoria con los
párrafos de este artículo, porque a mí también me tocó currar en el campo,
cuando, a pesar de algunos encontronazos, todos los vecinos soliamos echarnos
una mano unos a los otros, quitando a los caciques y a los señoritos, que eran
lo que mandaban en los años de la dictadura en muchos pueblos de la provincia
de Badajoz, pero el restos nos defendiamos ante los agravios del exterior siendo
solidarios unos con otros y ayudándonos en lo que podíamos y repartiendo entre
todos lo poco que teníamos. A pesar de los pesares, también eramos felices a
nuestro modo.
Aurora Roja   |2020-07-28 13:58:16
¡Leña al mono! A ver si de una vez acabamos con esta forma de Estado, que es
una vergüenza mundial. ¿Es que no cabrá en ciertas mentes planas que los
españoles cada día aborrecen más de la monarquía? Solo los de mente oscura
y que esconden sectarios intereses pueden defender a la monarquía, aparte
claro está, de todas esas piaras de borregas que, sin saber donde tienen la
mano derecha ni la izquierda, se quedan deslumbradas por los oropeles de las
aristocracias borbónicas. Pasando a otra cosa, ¿cómo se las apaña el
señor que escribe versos en extremeño para poderlos escribir? porque yo soy
de la zona de Guadalupe y la verdad es que no entiendo esos versos del señor
Ismael y si se los doy a leer a otros vecinos míos seguro que me dicen que si
esa lengua es china o de una tribu africana, no digo que no sea lengua
extremeña, pero como estamos acostumbrados a leer en castellano pues no nos
enteramo...
Cotorino   |2020-07-28 14:04:30
La gente nueva de hoy en día no sabe lo que era trabajar en tiempo de la
cosecha, ahora solo hacen que quejarse del calor que hacer si estamos en verano,
o del frío si estamos invierno, pero ojo al parche que las cosas se están
poniendo pero que muy mal y ya decían los más viejos de más atrás que no
sería nada de extraño que volviéramos a los tiempos de los sudores en la
siega, acarreando, trillando y haciendo otras faenas del campo si quieríamos
comer, y lo mismo daba que calentara el sol o se arriciera uno de de frío bajo
las escarchas. Así nos enseñaron aquello de que cuando no tengo lomo, tocino
es lo que como, ya veremos como la gente nueva tenga que agarrarse a aquellos
oficios.
Aurora Roja   |2020-07-29 00:27:04
... pero como estamos acostumbrados a leer en castellano, pues no nos enteramos
de por donde van los tiros. Eso pasaba en nuestros pueblos antes, que la gente
tenía en casa las poesías de Gabriel y Galán, pero se ponían a leer las que
estaban en extremeño y no daban pie con bolo. Había muchos que se las sabían
de memoria, pero era de oirlas y oirlas repetir continuamente en los seranos o
en otros ratos de ocio a gente estudiada que esta sí las entendía. La
imposición del castellano a machamartillo en las escuelas, con castigos severos
si no pronunciábamos bien tal lengua ha hecho mucho daño al extremeño.
Eloy Aceituno   |2020-07-29 00:32:54
Eso de que hacen la vista gorda a muchas construcciones ilegales en los pueblos
es una verdad como un templo, pues se de muchos pueblos donde tienen dos varas
de medir, a unos le consienten que se hagan la casa fuera del casco urbano y a
otros no. Invadieron una isla que era una zona protegida y venga a hacerse
chalés y luego quieren que hagan la vista gorda, y lo peor de todo es que la
Administración se pone de parte de los que infringen la ley. La gente está
ya hasta las mismas narices de este ley del embudo, pues el caciquismo continúa
como siempre. Y si hablamos de los enganches ilegales del agua y de la luz,
metidos en fincas, no acabaríamos.
Serrana   |2020-07-30 12:19:16
El otro día me dijo uno en un bar que había que salir a la calle a defender al
rey con las armas que tuviéramos a mano. Le pregunté que a cuento de qué
venía aquello y me dijo que el rey "era como nuestro padre", que
"no dormía pensando en lo mal que lo pasaban muchos españoles" y que,
en el pasado, la "Casa de Borbón defendió con heroísmo a España de los
muchos enemigos que la atacaban por ser el mayor imperio del mundo". La
diarrea mental de este sujeto clamaba al cielo, pero lo triste es que como él
hay muchos, muchísimos españoles, sobre todo esas jaurías que vociferan, con
el odio metido en sus pupilas, y que pertenecen a la ultraderecha de VOX.
Increíble cómo en poco tiempo, esta partido homófobo, xenóbofo,
ultranacionalista, ultrarreligioso y ultraneoliberal le ha comido el cerebro a
las masas medio analfabetas, con una cultura a ras del suelo que no entienden ni
jota de...
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